Manifiesto de un Ex Conde
Agosto 2025
Manifiesto
Soy todo aquello que en verdad no soy.
En el último fin de semana de agosto,
revelación e inflexión: soy.
Soy rezo en el golpe del techno hasta las 8am.
Pero también el óleo de Silvio,
camino de casa.
Medito con la fuerza del beat,
recuerdo con la cadencia del tango.
Soy penumbra,
soy micrófono.
Como El Darno.
Soy auditorio completo y sofá solitario.
Soy el que camina por calles de luces naranjas.
Esperando el primer frío de mayo,
para así repasar todos los primeros fríos de cada año.
Para ver si, de por suerte, me encuentro con la brisa
que me golpeó con hojarascas marchitas,
amarillas, verdosas,
del mejor de mis otoños,
que ya no recuerdo nada.
Y soy el que anhela la primavera,
soy de nostalgias perpetuas.
Soy el que añora por volver,
como si eso se pudiese,
como si aquellos puntos fueran estáticos,
mientras todo se mueve.
Confesión
Soy el que busca en el descanso profundo
ese sueño que llena las sábanas de exaltación y penas.
Y soy el que lucha para no ir a la cama.
Porque tengo miedo de no encontrarme con ellos.
Soy por momentos bondad, con los corazones tristes,
pero la mayoría del tiempo indiferente al igual.
Soy el niño disimulado entre adolescentes,
y el joven que camina con los adultos.
El adulto que baila con los jóvenes.
Soy el que perdió a esperanza.
Soy puro anhelo de infinito desconocido.
Por eso, angustia.
Soy el que odia la muerte,
por cómo nos llena de ausencia.
Por eso cada tanto le dedico unas palabras.
Soy el que vio al diablo una noche,
y le cerré la ventana.
Soy alguien que sí sé que no sé.
Porque al buscar más, menos encuentro.
Porque al nadar mar adentro encuentro un océano.
Y me pierdo,
pero a la costa de lo simple tampoco regreso.
Y a veces lo simple es lo bello.
Que es lo único que al final importa.
Soy el que no soy feliz,
pero busca lo bello.
Que no es lo lindo, es lo bello.
Está escondido en todos lados,
y cada tanto lo veo.
Entonces, soy feliz por un momento.
Soy una oda a la melancolía, que detesto.
Soy venas contaminadas, alvéolos manchados de gris.
Tos seca y guitarra.
Autodestrucción y proyecto vital.
Soy aquel que busca el arte porque no lo tiene.
El que, sin talento, a todo se anima, pero…
ni guitarra, ni piano,
ni sonetos, ni relatos.
El curioso de todo que ya no profundiza en nada.
El que hace 25 años quiso ser todo,
y terminó siendo… ¿nada?
Nada y todo. ¿Cuál?
Qué importa.
Soy al que aconsejan,
al que le recuerdan cosas buenas,
al que animan,
y aunque basta, no le conforma.
Soy, eso sí, un inconformista.
Pero en realidad, más o menos.
Aceptación
Soy todo eso,
pero soy más lo que no soy.
Soy más lo común y lo corriente que lo notable.
Porque ante un infinito que inunda,
al que no le bastan las palabras,
porque en él no alcanzan,
ante eso, sucumbo.
Porque las cosas comunes son todas las cosas,
y las excepcionales, escasas.
Soy soledad.
Soy amor.
Soy sueño adolescente.
Soy Cohen a veces,
y Maiakovski.
Pero en realidad soy Darnauchans.
Soy un poco Flores.
Soy pura epístola sin enviar.
Soy un hidalgo poeta en otro tiempo,
y un juglar con buena racha.
Soy sesenta y cinco canciones por el mundo.
Fui proyecto y arrojo hacia el futuro,
pero quise estar de vuelta.
Soy palabra disléxica, distracción,
timidez y desvergüenza.
El que pregunta dos veces.
Soy enfado, rabia, brutalidad.
El que muere los domingos.
El que escribe en servilletas
El que hace payasadas y el que habla cosas serias.
Soy cliché y auténtico.
Soy el de la cara de bueno, el que parece que se queda,
peligroso en los extremos.
El espía.
El que hiere y siente pena.
Soy el que intentó amar en abril,
el que en febrero no festeja.
Morí dos veces en agosto.
Renaceré en otra primavera.


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